jueves, 4 de abril de 2013

como fomentar los buenos habitos alimenticios en los niños

Escuchamos una y otra vez que somos lo que comemos. Y efectivamente, nuestra energía y bienestar depende en gran parte del tipo y la calidad de alimentación que llevamos. Esta, a su vez, está directamente relacionada con nuestra cultura, costumbres y hábitos que adoptamos desde la infancia. Mientras más temprano comiences a inculcarles buenos hábitos de alimentación a tus hijos, mejor. La recompensa será una mejor salud a largo plazo.
Los padres son los primeros maestros de sus hijos. ¡Tienen tanto que enseñarles en la vida! Uno de los conocimientos más importantes que puedes transmitirle a un hijo es que aprenda a comer bien. Esto implica no solamente que aprenda a escoger aquellos alimentos que favorecen su salud, sino a desarrollar una actitud sana y positiva ante la alimentación en general.  Aquí te ofrecemos algunos consejos que puedes poner en práctica desde hoy mismo.
Crea un ambiente agradable en torno a la mesa.  La comida alimenta el cuerpo y el entorno alimenta el espíritu. Haz que tu familia se reúna a comer al menos una vez al día. Aprovecha para compartir lo ocurrido en la casa, la escuela o el trabajo y estrecha así la comunicación y la unión familiar.  Involucra a los niños a que pongan la mesa y a que te ayuden en pequeños quehaceres como a preparar la ensalada o a servir el agua.  Usa esa vajilla nueva que tienes guardada, y el mantel o los individuales de colores bonitos. No hay por qué esperar a una ocasión “especial” para estrenarlos. ¡Hazlo hoy mismo!
Evita que tus hijos se acostumbren a comer frente al televisor.  Comer es también una actividad social, ideal para compartir, no para aislarse. Además de que frente al televisor se come de más, es una mala costumbre que debes eliminar de tu entorno familiar. Si es posible, evita también los teléfonos celulares.
No restrinjas los alimentos. ¿Tu hijo tiene sobrepeso? En lugar de “quitarle” comida, prepárale comidas más ligeras y saludables y estimúlalo a hacer ejercicio. Si desde que es muy pequeño le restringes los alimentos, aumentarán las probabilidades de que desarrolle enfermedades como la bulimia y la anorexia más adelante.
Tampoco catalogues a los alimentos como “buenos” o “malos”. Claro que no le convienen ni las golosinas ni la comida chatarra, pero evita categorizar a los alimentos porque todo es relativo. En vez de eso, ayúdalo a asociar lo que come con las actividades que le gustan y le interesan: la leche fortalece los huesos que le permiten jugar al fútbol; las frutas contienen vitaminas y antioxidantes que mejoran la apariencia de su cutis si padece de acné, por ponerte algunos ejemplos.
Lleva a tu casa alimentos sanos. Si no compras alimentos procesados, llenos de grasa y con muchas calorías, tus hijos no podrán comerlos. En su lugar, coloca frutas en un frutero al alcance de todos, y ten a la mano verduras cortadas en trocitos en el refrigerador (hielera). En lugar de galletitas repletas de azúcar, pon en tu alacena o en la nevera, y bien accesibles cereales, tostadas de pan integral, yogur y frutos secos.
Esfuérzate por explorar nuevas recetas que no sean muy complicadas pero que ayuden a brindar más sabor y variedad a los alimentos que sirves a menudo. El pollo, el pavo, y el cerdo magro se prestan de maravillas para presentarlos de muchas formas.  Buscar maneras novedosas de servir los vegetales, que son por lo general los menos “populares” entre el público infantil.
Enséñales la importancia de un buen desayuno.  Es la primera comida del día y la base para que funcionen bien en la escuela.  Si desde chicos se acostumbran a desayunar, no se saltarán esta importante comida más tarde en la vida.
Olvídate de obligarlos a limpiar el plato. Si el niño se siente lleno, que pare de comer. Así aprenderá a escuchar y a respetar las señales de su propio cuerpo. Obligarlo a terminarlo todo le inculcará el mal hábito de seguir comiendo aunque esté satisfecho.
No uses los alimentos como premio o castigo.  En lugar de premiar una buena nota con un helado, o quitarle el postre por portarse mal, lleva al niño al parque a jugar o limita su horario de televisión.
Si tienen edad suficiente, llévalos contigo al supermercado y pídeles ayuda para seleccionar los alimentos. Aprovecha para enseñarles a escoger la fruta, las carnes y hasta los postres y explícales de manera sencilla por qué seleccionas un producto y no otro.
En la creación de hábitos, convienes que prediques con el ejemplo. Así los hijos no recibirán mensajes contradictorios. Recuerda siempre que lo que vean y aprendan a hacer ahora serán los patrones de su vida en el futuro. Enséñalos día a día a valorar positivamente los alimentos y a disfrutar de una cena o almuerzo en familia. Así serán mucho más saludables tanto mental como físicamente.

Ejercicios basicos para bajar de peso

El hacer ejercicios específicos para el área de los glúteos tiene sus ventajas: no solamente se tonifica y se afirma esa parte del cuerpo, lo que te hará sentir más confiada y segura tanto en jeans como en traje de baño, sino que al mover uno de los grupos de músculos más grandes del cuerpo, estarás quemando calorías adicionales incluso después del entrenamiento, reforzarás también la espalda, los muslos y el abdomen. Es una oferta irresistible… ¿qué esperas?
Esos cuerpos perfectos que exhiben las modelos son en parte herencia, se deben a la genética, pero en parte se deben a trabajar duro, son producto de sacrificios a la hora de comer y de horas y horas en el gimnasio. Pero sin pretender, ni mucho menos  querer figurar en el próximo catálogo de Victoria´s Secret, hay mucho que puedes lograr si te propones mejorar ciertas áreas del cuerpo que han perdido tonicidad y están un poco flácidas.  La zona de los glúteos, en particular, es una de la que más les preocupa a las mujeres y una de las que más se afecta por factores como la edad, la vida sedentaria y los embarazos.  La buena noticia es que puedes obtener buenos resultados en poco tiempo si combinas los siguientes elementos:
Ejercicios aeróbicos para quemar el exceso de grasa alrededor de los glúteos, acompañados de una dieta balanceada, baja en calorías. Caminar, (especialmente en un plano inclinado si caminas sobre una estera), trotar y escalar son actividades que utilizan estos músculos y son tremendamente efectivas para tonificarlos (y de paso, al resto del cuerpo).
Ejercicios de resistencia, específicos para los músculos glúteos como los que te recomendamos a continuación.  Para cada uno, proponte realizar 3 tandas de 15 repeticiones cada una, 3 días a la semana.
Recuerda comenzar con una sesión de calentamiento de 10 minutos y terminar con una sesión de enfriamiento y estiramiento.
Debes tener en cuenta que la forma del “trasero” la determinan los músculos glúteos (son tres: el mayor, el mediano y el pequeño, más la grasa que los recubre).  La rutina de ejercicios mejora esa forma y fortalece los músculos, pero para una remodelación más dramática, como por ejemplo, la que se produce después de una gran pérdida de peso, o para hacerlos más protuberantes si son muy aplastados o planos, entonces necesitas recurrir a un cirujano plástico para otro tipo de procedimiento.
Ejercicios para los glúteos
Las sentadillas (squats): es el ejercicio por excelencia para esta zona del cuerpo, aunque también te servirá para afinar y fortalecer los muslos. Lo más importante es que trates de mantener la alineación correcta del cuerpo para no lesionar tu espalda.
Comienza de pie, con la espalda recta, los pies paralelos entre sí y separados a la distancia de los hombros. Puedes mantener los brazos cruzados al frente, o extendidos  para mantener mejor el equilibrio.
Mientras inhalas, lleva las caderas hacia atrás (como si fueras a sentarte en una silla imaginaria), manteniendo el torso firme y la espalda recta. Cuando los muslos queden paralelos al suelo ha llegado el punto más bajo al que debes llegar.
Exhala mientras vuelves a la posición inicial. Repite 15 veces.
Variaciones: puedes realizarlos con los pies unidos o más separados, lo que representa un mayor esfuerzo tanto para los glúteos como para los muslos.
Las zancadas: excelente ejercicio que requiere además una buena coordinación de movimientos. Puede realizarse en dos variantes (con paso largo o más corto).
Comienza de pie con las piernas ligeramente separadas a la amplitud de los hombros. Las puntas de los pies deben estar ligeramente inclinadas hacia adentro.
Toma un gran paso hacia adelante, con el torso lo más recto posible, flexionando ambas rodillas.  La rodilla de la pierna delantera debe quedar alineada con el tobillo y el muslo paralelo al suelo.
No debes tocar el suelo con la rodilla trasera.  Impulsando con la pierna trasera, elévate hasta llegar a la posición inicial.
Repite 15 veces. Al principio te será difícil llegar a este punto. Realiza las que puedas respetando la forma. A medida que te vayas fortaleciendo, podrás realizar toda la tanda.
Repite con la pierna opuesta.
Trata de evitar los siguientes errores: abrir excesivamente las piernas, inclinar el torso hacia delante o tocar el suelo con la rodilla trasera.
Variación: puedes realizar la zancada hacia atrás, lo que obliga a los glúteos a trabajar más y le da variedad al entrenamiento. Este ejercicio promueve además la flexibilidad de las caderas y es excelente para las personas que trabajan sentadas muchas horas durante el  día. Al realizar esta variante, recuerda mantener el torso recto y evitar que la rodilla del frente sobresalga más allá de la punta del pie.
El puente: tonifica y levanta los glúteos y a la vez fortalece la parte posterior de los muslos y la cadera.
Acuéstate de espalda sobre el suelo, los brazos extendidos a lo largo del cuerpo y las rodillas flexionadas. Contrayendo los glúteos y los abdominales, empuja con los talones hacia arriba hasta levantar las caderas de modo que el cuerpo forme una diagonal recta desde el pecho hasta las rodillas. Mantén la posición un par de segundos.
Vuelve hasta abajo y repite 15 veces.
Levantamiento lateral de pierna: pone énfasis en los músculos glúteos mediano y pequeño y ayuda con la flexibilidad de la cadera.

comer despacio.... la clave para bajar de peso

Quieres perder peso? Revisa la velocidad a la que comes. Varias investigaciones demuestran que quienes se toman su tiempo para saborear la comida, terminan ingiriendo menos calorías. Si te interesa saber por qué, aquí te contamos más sobre este tema tan interesante.
Justamente ahora que estamos en época de fiestas, comer es más que nunca uno de los placeres más grandes de la vida. En Navidad y Año Nuevo, toda la familia y los amigos se reúnen en torno a la mesa para compartir y disfrutar los platos tradicionales de nuestra cocina. Quizás en esta época estés más relajado(a) y sientas que puedes disfrutar a plenitud de comer sin afanes, carreras o apuros. Además de que comer despacio es una experiencia que enriquece todos tus sentidos, también trae beneficios si quieres mantener tu peso.
¡Así es! El comer despacio contribuye a que consumas menos calorías. ¿No es genial?  Dos estudios recientes realizados por unos investigadores de la Universidad de Rhode Island en Estados Unidos, así lo comprueban. Además encontraron datos curiosos, por ejemplo: que las personas gordas comen más rápido que las flacas, y los hombres más rápido que las mujeres.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores midieron la velocidad a la que comían un grupo de personas y encontraron que quienes comían rápido consumieron 88 gramos (3.1 onzas) de alimentos por minuto; mientras que los que comían a una velocidad lenta consumieron 57 gramos (2 onzas) por minuto. En cuanto al género, encontraron que los hombres ingirieron 80 calorías por minuto, mientras que las mujeres, 52.
Otro estudio encontró una relación estrecha entre la velocidad al comer y el Índice de Masa Corporal (IMC, relación peso/estatura)  y  que quienes comen granos integrales, comen más lentamente que quienes comen granos refinados.
Estos estudios, a pesar de ser recientes, sólo refuerzan lo que otros ya han encontrado. En el 2010, otro estudio publicado en Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism halló que la relación entre la velocidad al comer y el consumo de calorías, tiene que ver con el efecto de dicha velocidad en las hormonas. ¿Te suena a complicado? Bueno, es fácil de entender cuando se visualiza por medio de la prueba que hicieron los científicos.
En diferentes ocasiones, un grupo de personas comió una ración de helado idéntica. Cuando la comieron en 30 minutos liberaron más hormonas y se sintieron más satisfechos que cuando la comieron en 5 minutos.  Los investigadores les sacaron sangre para medir la insulina y otras hormonas del estómago y los intestinos antes, durante y después de que comieron el helado. Encontraron que las hormonas que dan señales de saciedad, presentaron una mejor respuesta al comer despacio.
Como ves, tomarte tu tiempo para comer es beneficioso porque te sientes más lleno(a) y por lo tanto no te excedes. Ahora que ya sabes esto, toma nota para que no engordes en esta época de celebraciones. La próxima vez que te sientes a la mesa ¡no te apures! Come a consciencia: tu peso te lo agradecerá.

10 errores frecuentes al hacer ejercicio

El hacer ejercicio y mantener una rutina de actividades físicas es saludable para las personas de todas las edades. Sin embargo, los movimientos inapropiados o equivocados pueden dejar adolorido a cualquiera e incluso pueden provocar lesiones que requieren tiempo en sanar. ¿Sabes cuáles son los errores más frecuentes a la hora de hacer ejercicio, sobre todo si eres principiante?  Aquí te contamos algunos de ellos para que no los cometas y/o puedas corregirlos.
Felizmente has iniciado una nueva rutina de ejercicios en busca de mejorar tu estado físico y tu calidad de vida en general. Seguramente estás entusiasmado(a) y esperas ver los buenos y prometidos resultados de inmediato. Pero ¡espera! No vayas tan rápido. Recuerda que los mejores logros llegarán con el tiempo: lo importante es mantener la rutina de ejercicios que elegiste y hacer de ella una actividad divertida y agradable.
Para ello, una vez que hayas elegido la actividad que deseas y los horarios más convenientes, para que no la vayas a abandonar, es importante que no cometas ciertos errores comunes que ocurren al hacer ejercicios. Y si crees que ese no es tu caso, te propongo un desafío: descubre cuántos y cuáles son los errores que cometes, para que puedas corregirlos, para evitar lesiones y para así obtener mejores resultados. ¡Anímate! ¿Estás preparado(a)? Los siguiente son los más frecuentes:
1. ¿Sufres de ansiedad? No esperes resultados rápidos. Al igual que con las dietas, nada es milagroso. Lo importante es mantener una rutina y ejercitarte entre 3 y 5 horas por semana para mantenerte en forma (y acompañarlo con una alimentación sana, por supuesto).
2. ¡Ten paciencia! No pretendas hacer todo de golpe ni “recuperar el tiempo perdido”. Así sólo aumentarás las posibilidades de lesionarte. Lo ideal es ir agregando ejercicios poco a poco, a medida que vayas adquiriendo fuerza y flexibilidad.
3. Prevenir es mejor… No te olvides del precalentamiento, ni de los ejercicios de relajación. El pasar de un estado a otro repentinamente no es bueno para tu cuerpo y aumenta las posibilidades de que te lastimes. La recomendación es empezar despacio e incrementar la intensidad de los ejercicios de manera gradual, y al terminar darse tiempo para bajar el ritmo cardíaco y estirar los músculos, con el fin de lograr mayor flexibilidad.
4. ¡No olvides el agua! Tomar agua antes, durante y después del ejercicio, te permitirá mantener tus músculos hidratados y evitar espasmos y dolores musculares. No esperes a tener sed, porque en ese momento tu cuerpo ya está deshidratado.
5. Ojo con las máquinas y los aparatos. Las máquinas para hacer ejercicios están fabricadas para adaptarse a todos los  tipos de cuerpos. Antes de utilizarlas, asegúrate de que estén ajustadas a tu medida. Tu entrenador o alguien que las conozca en el gimnasio podrían ayudarte con eso.
6.  Evita las malas posturas. Ten cuidado de no hacer un esfuerzo equivocado cuando usas los aparatos, mantén la espalda siempre recta y trata de no ladearte ni sostenerte demasiado fuerte. Por ejemplo, evita flexionarte hacia delante en la escaladora, es preferible que bajes la intensidad del ejercicio para mantener una buena postura con tu espalda mientras que tus manos descansan suavemente en las barras laterales.
7. Controla el peso que levantas. No intentes levantar más peso del que tus músculos puedan soportar, debes controlar el peso y no dejar que éste te controle. Evita halar abruptamente las pesas para levantarlas, utiliza la barra siempre por delante de la cabeza (nunca por detrás) y no te apresures en las repeticiones, solo hará que se eleve tu presión arterial y que aumenten las posibilidades de que te lesiones las articulaciones. Además, recuerda exhalar siempre en la parte más dura del trabajo, por ejemplo, cuando las levantas y las sostienes en alto.
8. No te excedas en intensidad. Debes aprender a equilibrar la intensidad de tus ejercicios. Estos deben ser lo suficientemente intensos como para hacerte sudar ligeramente y aumentar tu ritmo cardíaco, pero no deben ser todos rápidos y en exceso. Es mejor tener una rutina moderada por mayor tiempo que ejercitar intensamente por pocos minutos.
9. Cuidado con los rebotes. Al hacer ejercicios de flexibilidad y estiramiento muchas personas tratan de forzarse, por ejemplo para tocar el suelo con las manos sin doblar las rodillas, y para ello rebotan en busca de llegar un poco más abajo. Esto sólo aumenta la posibilidad de que te lesiones. Recuerda que los movimientos deben ser siempre lentos y debes sentir que los músculos se estiran pero sin llegar a que te duelan.
10. Elige bien lo que comes para ejercitarte. Consumir barras energéticas y bebidas deportivas durante una rutina moderada sólo aumentará las calorías que ingieres. Evita consumirlas a menos que tu ejercicio dure más de dos horas diarias.
¿Cuántos errores has encontrado? Recuerda que si sientes algún malestar luego de hacer ejercicio, es importante consultar a un especialista para que pueda orientarte e indicarte el tratamiento apropiado para eliminar el dolor.
Además de estas sugerencias, no te olvides de divertirte y pasarla bien mientras ejercitas. Si tu rutina empieza a resultarte aburrida, pues no pierdas tiempo y modifícala. Además, cambiar tu rutina de tanto en tanto te permitirá no trabajar siempre los mismos músculos. ¡Buena suerte!

10 consejos para bajar de peso sin necesidad de hacer dieta

Francamente no sabes qué te disgusta más: si el sobrepeso o tener que hacer dieta. Como pasar hambre y privarte de lo que te gusta no te atrae ni un poquito lo sigues dejando para mañana. Pues ya no tienes que esperar ni un minuto más porque basta que introduzcas pequeños cambios en tus hábitos alimenticios y en tu estilo de vida para ir perdiendo peso poco a poco. Aquí tienes 10 consejos para que recuperes la forma y el peso ideal sin mucho sacrificio.
Si las dietas estrictas y de pocas calorías no son para ti, ni tampoco tienes tiempo ni ganas para largas sesiones de ejercicios, todavía te quedan opciones: realizar pequeños cambios en tu alimentación para ir reduciendo el peso, de forma más modesta pero más segura a largo plazo. Para ayudarte en el proceso, te proponemos las siguientes sugerencias:
¿Qué tal se te da la suma? La mayoría de las dietas restan alimentos. Pero ahora tú vas a sumar, pero no cualquier cosa, sino alimentos que te ayuden a lograr tu objetivo. Añade a tu cena de hoy los dos vegetales o verduras que más te gusten (espinaca, calabacines, zanahorias, coliflor) a tu porción de proteína (una pechuga de pollo, o carne, por ejemplo).  Como los vegetales contienen fibra te sentirás más satisfecha(o) con menos calorías. Evita aderezos ricos en cremas. En su lugar, aderézalos con un chorrito de limón, o una vinagreta ligera. Continúa añadiendo alimentos saludables a tus menús (más vegetales frescos, más fruta natural, más arroz integral).
1.-Solamente una vez.  No te prives de los alimentos que te gustan, pero con moderación.  Sírvete una porción y no repitas, especialmente si es un plato de alto contenido calórico.  Tampoco tienes por qué renunciar por ejemplo a ese postre delicioso que prepara tu abuela, pero confórmate con un par de cucharaditas.
2.-Sustituye los ingredientes por algo más ligero. ¿Te encanta la pasta? Sírvela con salsa de tomate en lugar de la salsa Alfredo, más alta en calorías. Acompaña las hamburguesas con ruedas de tomate y hojas de lechuga en lugar de queso derretido. O sirve una papa asada con crema agria sin grasa (o yogurt desgrasado) y baja en calorías en lugar de mantequilla, arroz salvaje en lugar de arroz blanco o un coctel de frutas naturales en lugar de las enlatadas que vienen en jarabe. ¿Ves la diferencia? Si aprendes a sustituir los ingredientes de forma inteligente, podrás seguir comiendo los platillos de siempre, pero más ligeros y no sentirás que te estás sacrificando.   Intenta seguir los consejos que te hemos dado en este artículo de VidaySalud.
3.-No saltes comidas. Cuando comes frecuentemente (en pequeñas cantidades, se entiende), el metabolismo se acelera y se queman muchas más calorías que si pasas horas y horas sin ingerir alimento (lo único que se logra con esta práctica es frenar el metabolismo, exactamente lo opuesto de lo que te conviene, que es “quemar” los depósitos de grasa de reserva). Además de tu desayuno, el almuerzo y la cena, planea dos meriendas ligeras (que pueden ser un puñado de nueces, un ramito de uvas, un yogur bajo en calorías o una barrita de energía de 90 o 100 calorías).  Planifica el horario de la cena para que no te acuestes sin hacer la digestión. Si tienes hambre antes de acostarte, olvídate del helado o cualquier alimento azucarado. En su lugar, come una rebanada (lasca) de pavo magro o un puñado de frutos secos. Planea tus menús considerando la densidad energética de los ingredientes y de esa forma puedes limitar los que tengan más calorías. En este artículo de VidaySalud aprenderás que es posible perder peso comiendo más.
4.-Dile adiós a la sobremesa. Mientras más tiempo permanezcas en la mesa, más tendencia tendrás a seguir comiendo, aunque no tengas hambre.  Dedica a cada comida media hora. Es suficiente tiempo para que te sirvas y disfrutes tus alimentos, masticándolos lo más despacio que puedas. Así te sentirás saciada(o) con menos. En cuanto termines, levántate y sal de la cocina o del comedor. Una retirada a tiempo te permitirá irle ganando la batalla al sobrepeso.
5.-Reduce el azúcar.  La consumimos no solamente en los postres, sino en grandes cantidades en las bebidas, como el té o el café. Si no puedes prescindir del azúcar, usa solamente la mitad de la cantidad que les añades habitualmente. Prueba eliminar las bebidas azucaradas como los jugos (zumos) de fruta y sobre todo, las sodas. No elimines tu vaso de jugo de naranja en el desayuno, pero sustituye el resto de las bebidas durante el día por agua que aporta 0 calorías.
6.-Limita el consumo de alcohol.  Contiene más calorías por gramo que los carbohidratos y las proteínas, así que usa tu fuerza de voluntad para limitarte a una copa de vino u otro tipo de trago.
7.-Usa platos, o vasos, más pequeños para servirte. El plato, o el vaso, se verán llenos con menos cantidad de alimentos. Así consumes menos calorías y visualmente no notarás la diferencia. Sigue aplicando el consejo de servirte sólo una vez para lograr un efecto multiplicador.
8.-Ojos que no ven. Si no traes a casa los alimentos que no te convienen (dulces, galletitas, chips, sodas,  tú sabes exactamente cuál es tu debilidad), no podrás ni comerlos ni inventarás excusas para consumirlos. Ve al supermercado con una lista específica y no compres por impulso.
9.-Aunque no vayas al gimnasio, realiza algún tipo de ejercicio.  Caminar alrededor de la cuadra, nadar en la piscina o alberca, montar en bicicleta, jugar un partido de tenis, son algunos ejemplos de las actividades que te ayudan a mantenerte en forma sin poner un pie en el gimnasio. Mientras más te motiven y agraden, mejor.
10.-Día a día y poco a poco verás como la ropa te va quedando más ligera y suelta y es que has empezado a perder todo ese peso que tienes de sobra, sin mucho esfuerzo y sin mencionar la palabra dieta. ¿Cuándo te animas a empezar? No lo pienses dos veces: te verás mejor y estarás dando un gran paso de avance en el cuidado de tu salud.

6 malos habitos para subir de peso

Comer hasta “limpiar el plato”, frente al televisor o a toda prisa, son malos hábitos fáciles de adquirir y difíciles de romper, especialmente si los llevas practicando toda la vida. Quizás sean ellos los responsables de que no puedas perder peso. Aunque te cueste, debes hacer un esfuerzo por cambiarlos para que el próximo hábito que adquieras sea el de comprar ropa en una talla mucho más pequeña.
Lo haces sin darte cuenta: te sirves la cena y la comes mientras ves la novela de las 8. O simplemente, te saltas una comida si tienes algo urgente que hacer consolándote con que ya comerás más tarde. ¡Luego no te quejes de que no puedes perder peso!  Verás cómo desaparecen esas libras (esos kilos) extra una vez que vayas corrigiendo estos hábitos tan negativos.
1. Comer a toda marcha.  Los que comen sin parar entre un bocado y otro y como si se les fuera a ir el último tren, tienden a comer más y eso significa más calorías.  Para reemplazar este mal hábito, proponte, en primer lugar, convertir el almuerzo o la cena en una experiencia agradable.  “Viste” la mesa, aunque sea con un individual sencillo, una vajilla bonita y tus mejores cubiertos. Después de todo, no hay otro comensal más importante que tú. Tómate tu tiempo para saborear cada bocado. Cuando masticas pausadamente, el cerebro tiene más tiempo para registrar la sensación de saciedad. La idea es sentirte llena con menos cantidad de comida.
2. Comer mientras te distraes con otras actividades: frente a la computadora o revisando el correo. Si no estás concentrada en la actividad fundamental que es alimentarte, con seguridad comerás más de lo debido.  Sustituye esa mala costumbre sirviéndote una sola vez y prestando atención a las porciones.  Aprende a dividir tu plato en secciones para incorporar proteínas, granos, frutas y vegetales , en cantidades moderadas. Evita sentarte a comer frente a la televisión o la computadora mientras tu mente “vuela”. Si no puedes evitarlo y te cuesta cambiar este hábito, sírvete un tazón de palomitas de maíz (sin mantequilla), que tiene pocas calorías.
3. Comer para calmar el estrés o matar el aburrimiento.  Come o merienda solamente cuando tengas hambre. Si te sientes ansioso(a) y necesitas comer algo para calmar los nervios, ten a la mano una merienda saludable (yogur, o una fruta). Coloca una alcancía sobre el escritorio (o un sobre en una de las gavetas de la cocina). Cada vez que puedas superar un antojo o una de estas urgencias falsas, coloca un billete o una moneda como premio. Así podrás comprarte algo que te guste mucho y tendrás un incentivo para animarte y ayudarte a vencer las tentaciones.
4. Limpiar el plato. Muchas personas siguen comiendo hasta terminar hasta el último grano aún cuando se sientan repletas. Y es que a muchos nos han enseñado desde pequeños que es malo desperdiciar comida. Y como en realidad botar comida no es bueno, ¡haz caso y no te sirvas más de lo que vayas a comer! Aunque el plato te encante y sea tu favorito, recuerda que la moderación al servirte es lo que te permitirá perder peso sin pasar hambre ni privarte de tus comidas favoritas.
5. Comer carne siempre como plato principal.  La carne es una excelente fuente de proteínas, pero no es la única. Disminuye la frecuencia con la que comes o sustitúyela por otras fuentes, como la soja (soya) o los frijoles (arvejas, habichuelas) varias veces a la semana. También puedes reducir la cantidad: sírvete una abundante ensalada mixta con trocitos de pollo o carne a la parrilla.
6. Saltarte comidas. Si lo haces, alteras la capacidad del organismo de controlar el apetito y desaceleras el metabolismo.  Los resultados: comer más o por impulso, y un metabolismo más lento que quema menos calorías.  Distribuye tus alimentos en tres comidas y dos meriendas. El total de calorías diarias que debes consumir (depende de tu edad, tu estatura, tu sexo y tu nivel de actividad). Aquí puedes ver la cantidad de calorías diarias recomendadas. Acostúmbrate a planear tus comidas, ya sea en la mañana o la noche anterior, para que no tengas que improvisar durante el día y cometer errores.
Muchas veces, hacemos cosas automáticamente, sin pensar ni darnos cuenta de que nos perjudican, como los malos hábitos que hemos enumerado. Si los vas cambiando poco a poco, irás transformando tu manera de comer, perderás peso y reducirás tus medidas. ¡Haz la prueba!

martes, 2 de abril de 2013

ÁCIDOS GRASOS OMEGAS


Existen dos familias de Ácidos Grasos Esenciales: Omega-3 y Omega 6. Ambos producen procesos químicos fundamentales para el funcionamiento del organismo. 


¿Cuál Es la Función del Omega-3? 

Nutre las membranas de las células: 
Cada célula de nuestro cuerpo esta rodeada por una membrana compuesta  principalmente de ácidos grasos. Esta membrana permite que los nutrientes ingresen a la célula en las cantidades necesarias y, que los elementos tóxicos o de desecho sean eliminados de la célula con rapidez. 

Indispensable para el desarrollo cerebral 
En el cerebro existen altas concentraciones de Omega-3 y resultan indispensables para el desarrollo cognitivo y de comportamiento. De hecho, es fundamental que las mujeres embarazadas consuman O-mega-3, de otro modo los niños pueden tener problemas cerebrales; nerviosos o, falta de visión. 



Otros beneficios: 
• Diversas investigaciones señalan que los ácidos Omega-3 reducen la inflamación y ayudan a prevenir ciertas enfermedades crónicas, como la artritis. 
• Reduce la producción de un mensajero químico llamado Cytokines, el cual esta vinculado con la artero esclerosis. 
• Protege al cuerpo del exceso de coagulación. 
• Reduce las inflamaciones del cuerpo. 
• Ayuda a prevenir ciertas enfermedades crónicas como la artritis y ciertas 
enfermedades al corazón. 
• Disminuye la circulación de grasa en la sangre: colesterol y triglicéridos. 
• Inhibe el adelgazamiento de las arterias. 
• Ayuda a relajar y dilatar las arterias. 
• Reduce el riesgo de obesidad. 
• Ayuda a la respuesta de insulina del organismo; estimula la producción al 
segregar leptiina, una hormona que se manifiesta sobre todo en las celulas 
grasas y que regula el metabolismo. 
• Ayuda a prevenir contra el desarrollo de células cancerosas. 
• Interviene en el desarrollo de la columna vertebral del feto.

¿Dónde Encontramos Omega-3? 

Algunas fuentes excelentes de Omega-3 son: salmón, nueces, hortalizas de hojas verdes, cereales, semillas de: soya, mostaza, calabaza. 
Las semillas de linaza molida o, convertida en aceite ofrecen muchísimos beneficios a la salud y contienen mas Omega-3 que el pescado, pero su consumo no es recomendable para mujeres embarazadas porque pueden generar menstruación, tampoco se recomiendan para mujeres que dan de lactar ya que pueden afectar las hormonas. 


¿Qué Es Omega-6 y Dónde Encontrarlo? 

Los Ácidos Grasos Esenciales Omega-6 son necesarios para el desarrollo del cerebro y el déficit de los mismos podría afectar el desarrollo de los niños sin embargo, las dietas occidentales contienen altas cantidades de Omega-6 y por lo general no se requiere adquirir cantidades suplementarias. 
Algunas buenas fuentes de Omega-6 son los aceites de: cártamo, girasol, onagra (también llamado aceite de prímula). Otras fuentes son: calabaza, verduras, frutas, frutos secos, cereales, la calabaza huevos, carnes y germen de trigo. 


¿Por qué Es Indispensable el Equilibro entre Omega-3 y Omega-6 en el  Organismo? 
El consumo de Omega-6 debe ir en relación y en equilibrio con el consumo de Omega-3. 
Si bien el Omega-6 es necesario para nuestra salud, su consumo excesivo puede generar problemas al corazón, asma, ciertas formas de cáncer, artritis y depresión. 
Una proporción ideal es de consumir 4 (Omega-6) x 1 (Omega-3). 
Mientras que Omega-3 reduce las inflamaciones Omega-6 las causa; por ello un desequilibrio en el consumo de ambos resulta perjudicial a la salud. 
Por otro lado, tanto Omega-3 como Omega-6 juegan un papel crucial en el funcionamiento del cerebro y en el crecimiento de los niños, por ello mantener el equilibrio entre ambos es de vital importancia. 

Los siguientes problemas de salud podrían indicar que existe un desequilibrio entre Omega-3 y Omega-6: 
- Depresión
- Enfermedades cardiovasculares 
- Diabetes tipo 2 
- Fatiga 
- Piel seca, escozor 
- Pelo y uñas quebradizos 
- Incapacidad para la concentración 
- Dolor de articulaciones