viernes, 5 de abril de 2013

Radicales libres: nuestros enemigos



Los radicales libres son productos de desecho que se forman al anterior de nuestras células, ya sea siguiendo los procesos metabólicos normales destinados a la producción de energía como a causa de diversos estímulos externos. Son moléculas extremadamente inestables y reactivas debido a que no están dotadas de un solo electrón su órbita más externa, a donde los electrones se unen.
Esta característica química está basada en una serie de reacciones en cadena que los radicales libres son capaces de desencadenar a nivel celular y que, si no son contrastadas adecuadamente, causan daños graves a la célula misma.
 
Si están presentes en la cantidad mínima fisiológica, los radicales libres realizan algunas funciones útiles para el organismo: estimulan al sistema inmunológico, llevando a cabo acciones antibacterianas y antivirales, contribuyen a fluidicar la sangre y reducen la presión sanguínea.
Además, dado que es imposible impedir completamente su formación, nuestro organismo realiza automáticamente estrategias de defensa capaces de neutralizar la mayor parte de los efectos negativos, en particular produciendo sustancias definidas como antioxidantes endógenos.

Si es cierto que la producción de los radicales libres es, como ya hemos dicho, un seceso fisiológico, también es importante saber que muchos factoeres externos pueden inducir  una mayor (y excesiva) producción.
Entre los principales recordemos:
  •          Contaminación ambiental.
  •          La ingesta de drogas.
  •          El humo del cigarro activo y pasivo.
  •          El consumo excesivo de alcohol.
  •          La exposición prolongada a los rayos solares.
  •          Al uso prolongado de fármacos.
  •          Al contacto con aditivos y sustancias toxicas presentes en los alimentos.
  •          Una dieta excesivamente rica en proteínas y grasas animales. 
  •           El estrés psicológico.
  •           La actividad física demasiado intensa o prolongada.
·         La presencia de condiciones patológicas, como alergias, infecciones y enfermedades infecciosas.
Si la cantidad de radicales libres producidos es superior al nivel fisiológico, nuestro sistema antioxidante no será capaz de neutralizar este exceso. Se habla en este caso de estrés oxidante, condición muy dañina porque causa principalmente el envejecimiento de muchos tejidos de nuestro organismo. En particular el efecto del estrés oxidante se manifiesta a nivel celular, con el envejecimiento de la célula misma, la alteración de su producción energética y de los intercambios que ocurren atreves de su membrana, hasta llegar a alteraciones del ADN, con posibles efectos mutágenos  y cancerígenos.
Puede, además, hacer incontrolable una enfermedad autoinmune y favorecer la aparición de patologías cardiovasculares.
Las síntomas perceptibles de los radicales libres son:
  •         El envejecimiento precoz de la piel (aparición de manchas oscuras y arrugas).
  •          La reducción de la memoria y de la capacidad de concentración.
  •          Disturbios del sueño.
  •          Disminución de la capacidad sexual.
  •          La aparición precoz de calvicie y canas.
  •          La disminución de la masa muscular y el aumento de  grasa.
  •          La reducción de las defensas inmunitarias.
  •          Condiciones de estrés, ansiedad y depresión.
·         El exceso de los radicales libres es siempre dañino y es contrastado al recurrir a la ingesta de antioxidantes externos a través de la alimentación.

Para ayudar a su organismos a contrastarla acción de los radicales libres y evitar una producción excesiva, busque atenerse a algunas reglas fundamentales:
  •          Evitar fumar, ya sea activa o pasivamente.
  •          Seguir una dieta equilibrada, sin excesos, en particular en el consumo de grasas poliinsaturadas, proteínas y bebidas alcohólicas.
  •          Consumir muchas frutas y verduras frescas, fuentes natural de importantes antioxidantes (pigmentos naturales, vitaminas, micronutrientes y enzimas).
  •          Comer cuando le sea posible alimentos crudos para evitar que la cocción reduzca o anule la capacidad antioxidante.
  •          Evitar una excesiva exposición a los rayos solares, sobre todo durante las horas más calurosas del día y sin una protección adecuada.
  •          Evitar la actividad física intensa si no está capacitada, elija en cambio practicar un ejercicio físico gradual y constante.

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